Entrevista a Daniel Silvo

“El arte español está empezando a salir del letargo producido en los últimos veinte años por el ‘calorcito’ institucional”

Mirar hacia el arte español contemporáneo sin detenerse en Daniel Silvo (Cádiz, 1982) es casi imposible. Este joven artista, licenciado y doctor en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, acapara el universo del objeto, lo transforma y lo convierte en un nuevo elemento a través del cual interpretar a la sociedad actual. El año pasado se hizo con uno de los premios de “Generación 2012, Proyectos de Arte Caja Madrid” por su instalación “Europa Crítica”.

–     En su trabajo reflexiona sobre el poder establecido y la política. ¿A qué se debe esto? ¿Se considera un artista comprometido con su tiempo, o con su forma particular de analizar la realidad a través del arte contemporáneo?
No sé exactamente qué puede significar “estar comprometido con mi tiempo”, pero sea lo que fuere, supongo que todo artista lo está, trate los temas que trate. La política lo envuelve todo, creo que no existe ningún artista que logre evadirse de ella al afrontar una forma plástica, ya que el hecho de presentarla en medio del mundo ya supone un gesto político, generar una forma nueva ya es reconfigurar el espacio y la sociedad, esto es, cambiar una manera de pensar.

–     ¿Y eso es lo que quiere lograr en el espectador con su trabajo creativo sobre el objeto?
Con cada imagen realmente nueva que se presenta ante el espectador, se produce un cambio, un avance en la manera de entender las cosas. Cuando trato con objetos como el coche Lada, las viviendas sociales de Europa del Este, los billetes de Euro o cualquier otra cosa que me interese, trato de observar cómo en todas ellas existe una realidad política que los hace ser como son, y modificándolos cambio también la forma de entenderlos, y por tanto hago de ese gesto una acción política. Cuando hablo de imágenes nuevas no hablo de ocurrencias, ni de experimentos más o menos acertados, sino de formas que marquen y cambien al espectador. Cuanto más educado está ese espectador, más difícil es alcanzar este reto. Pero todos los espectadores necesitan algo nuevo que les haga cambiar su manera de pensar, y cada uno lo descubrirá en muy diversos artistas y obras.

–     Es un creador multidisciplinar. ¿Encuentra en la diversidad una manera de acercarse a todos los públicos? ¿Cree que es el mismo espectador el que va a ver una instalación y el que se detiene ante un óleo?
Cuando cambio de registro no lo hago por acercarme más o menos a un público, lo hago porque cada idea ha de ser coherente con una forma y un medio concretos. Si la obra se presenta ante ellos de una manera rotunda, nueva, sorprendente o atractiva, da igual en qué medio se haya producido.

–     Su tesis doctoral trata sobre vídeo arte. ¿Cuándo la podremos leer? 
Se puede leer acudiendo al archivo de la Universidad Complutense, pero no tengo programada su edición. El material que encierro en ella va saliendo a la luz en forma de artículos, y muchas de las ideas que vierto en mi tesis aparecen en mis obras. Mi idea es plantear un comisariado que dé forma a todo eso, pero para ello aún tengo que esperar.

–     Ha  tenido la oportunidad de viajar siendo muy joven y de estudiar en diferentes países. ¿Cómo ve a su generación? 
Mi generación se caracteriza precisamente por esa condición nómada. Las residencias y becas artísticas fuera de tu país son una práctica generalizada en la carrera de muchos artistas jóvenes, y ésto hace que su obra se vea influida por esa realidad. Volviendo a su pregunta, no me siento en realidad parte de ninguna generación, sino más bien una especie de artista bisagra. Creo que en mi caso se ha dado una particularidad: comencé a trabajar y exponer en los circuitos con diecinueve años, y eso hizo que me integrara automáticamente en el grupo de artistas nacidos en los sesenta y setenta, los artistas jóvenes de hace diez años. La generación que por edad me correspondería, la que ha nacido en los 80, está ahora mismo trabajando con mucha intensidad y energía, ha salido de las facultades de bellas artes algo mejor preparada que la anterior, y otra cosa muy importante: ha disfrutado de las becas Erasmus.

–     ¿Se siente parte de una ola de nuevas expresiones e intereses dentro del arte español? 
Sí, podemos observar ciertas formas de trabajar e intereses nuevos en esta generación de artistas, pero no creo que exista un cambio radical. El arte español está empezando a salir del letargo producido en los últimos veinte años por el ‘calorcito’ institucional, y los artistas comienzan a ser cada vez más autosuficientes. Pero aún se conserva la manía del “proyecto”.

–     ¿A qué se refiere concretamente con “manía del proyecto”?
Trabajar en un proyecto hasta encontrar la subvención con el cual llevarlo a cabo es una práctica demasiado extendida, y se ha consolidado no sólo a causa de las instituciones que premian proyectos, sino también por culpa de las facultades de bellas artes. Está muy bien hacer proyectos a medio y largo plazo, y contar con los entes públicos y privados para desarrollarlos. Pero no podemos convertirnos en dóciles artistas de proyectos. Eso supondría que las únicas obras que verían la luz serían aquellas aprobadas y bendecidas por las instituciones, y eso no puede ser así. Un artista ha de ser autónomo, hacer lo que quiera en cada momento. Debe encontrar los modos en los que armar su propio discurso siendo fiel a sí mismo,  sin preguntar a nadie, sin pedir permiso a nadie.

–     Su trayectoria como artista plástico la compagina recientemente con su trabajo como comisario de arte, ¿No prefiere su estudio? 
Mi estudio es cualquier sitio donde pueda pararme a trabajar. Sí que utilizo un espacio en la calle Alcalá como estudio, pero ese lugar es solo uno más, y no precisamente en el que más tiempo paso. Las extensiones de ese estudio no son sólo mi ordenador portátil o mi teléfono, sino también las galerías o espacios en los que desarrollo mis ideas. Suelo trabajar con proyectos site specific, y un comisariado es una forma muy especial de operar con las ideas y las formas en un espacio concreto. Considero la curaduría como la puesta en escena de diferentes imágenes, situaciones y conceptos que, siendo de orígenes diversos y de diferentes artistas, se reúnen en un lugar para trazar un discurso coherente. Y esos lugares, también los concibo como mi estudio, aunque sea de una manera temporal.

–     El espejo es un objeto muy interesante ¿En cuál le gustaría reflejarse?
El espejo es un objeto muy peligroso si no se usa adecuadamente: te permite ver lo que sucede a tu espalda, pero te impide ver lo que hay detrás de él. El espejo en el que me gustaría reflejarme es el que, al sentarme en un bar de espaldas a la puerta, me permite ver quién entra y quién sale.

–     ¿Qué tiene entre manos para 2013?
Ahora mismo preparo una producción de vídeo gracias a una ayuda de la Comunidad de Madrid, y organizo, junto con la comisaria Sara García, la exposición Dúplex, en la que presentaremos durante ARCO la obra de diez jóvenes y excelentes artistas. Mi próxima individual en la galería Marta Cervera y una serie de fotograbados que realizaré con Dan Benveniste son dos de los proyectos que ocuparán mi estudio a partir de marzo.

Publicado en Arte de Galería

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s