Entrevista a Carmelo Trenado

“Los grandes gurús del arte junto a las ferias internacionales han ido imponiendo sistemas y estéticas”

En aquellos momentos en los que la poesía y la pintura se encuentran, conversan, y repasan sus sinsentidos hay un atento espectador que toma nota y crea: Carmelo Trenado (Murcia, 1949). Pintor abstracto, fotógrafo y profesor en la Facultad de Bellas Artes de Granada recrea en su obra emociones con las que instaura un diálogo en el que invita a pensar el arte, la vida y todos sus entresijos.

–     En 1967, con apenas 18 años expone en unas cuantas salas de Almería y Murcia su primera exposición individual. ¿Cuándo decide dedicarse al arte?
No recuerdo bien, cualquier cosa que dijese no sería sino un acercamiento a algo repetido a instancias similares. Recordaba no hace mucho los tiempos de mi niñez, cuando aún sin saber leer, me gustaba revisar los libros dándoles importancia en función de la complejidad de sus ilustraciones. A la hora de dibujar incorporaba palabras como por ejemplo: transportes a un camión, aún sin saber su significado y en un intento recuerdo de reflejar todos los detalles que daban identidad al elemento. Naturalmente aquello no se correspondía con el análisis que podemos hacer hoy con la perspectiva del tiempo; simplemente me gustaba dibujar, y con el paso del mismo y a tenor de cómo lo hacía, alguien me propuso más tarde hacer una exposición.
Habrá un eslabón suelto, seguro, pero lo importante es que pensando en mi supuesto potencial, el cual podría desarrollar con una formación adecuada, hice la carrera de bellas artes. A comienzos de los setenta, integrado e influenciado por grupúsculos sociales y culturales de los que sentía formar parte, cuando se me concedieron los primeros premios nacionales e internacionales tomé conciencia de la trascendencia de un trabajo complejo y solitario que fue, y lo es hoy, una auténtica opción de vida.

–      Sus pinturas transitan “sobre papel y algún otro soporte”. ¿Qué hay de intención en la elección del soporte y la técnica?
Los distintos soportes exigen una intervención singular en función de las cualidades que ofrecerán en consecuencia, unos resultados y soluciones diferenciadas. La superficie rígida soporta una actuación incluso agresiva, y el proceso, como gusto hacer en algunos casos, puede ser inverso (de más a menos), el papel evidencia con descaro su sutil entidad física. A todo esto, hay que sumar la disposición física respecto a cualquier soporte; la actitud de poder cuando trabajamos en horizontal, contrasta con la insolente y desafiante apariencia de la superficie vertical. Ello derivará también en el control y manejo de materiales adecuados a tal efecto.

–     ¿Cuáles eran sus referentes artísticos en sus inicios? Y ahora ¿se identifica con alguna corriente estética?
En mis comienzos, incluso antes de ingresar en bellas artes recuerdo mi total desconocimiento del estado de la cuestión, incluso de materiales. Sí recuerdo, sin embargo, que coleccionaba los cuadernillos culturales de una publicación ya desaparecida y que abundaba en imágenes sobre el grupo El Paso. Aquello me marcó y di por hecho que había otros caminos menos complacientes con las demandas estéticas, pero sí más interesantes de seguir e investigar. Hoy sigo opinando lo mismo e interesándome por todo aquello que aporta a la cultura plástica, dentro del amplio espectro en cuanto a discursos, sistemas y modos de representación se refiere.

–     Ha participado en conferencias y mesas redondas en las que se hablaba del panorama del arte español fuera y dentro de España y ha trabajado mucho en su difusión. ¿Qué cosas han cambiado en estos años?
Esta pregunta merecería un monográfico, trataré de resumir. Ha cambiado, digamos, el concepto de arte, o mejor, se han sumado a ello otras disciplinas, aunque el problema pueda reducirse a una mera cuestión de discernimiento. Creo que hoy a demasiadas cosas se les otorga litúrgicamente la denominación de arte. No hay que olvidar que en la mal llamada pintura de género, hay tanto o más concepto que en cualquier instalación interactiva en un espacio. Está claro que cualquier producto concebido y elaborado con singularidad, contextualizado idónea y oportunamente, es merecedor de nuestra atención. El espectro se ha ampliado y con las nuevas herramientas y materiales las propuestas y lecturas se multiplican. Creo que hay que ser respetuoso con toda manifestación creativa y situarla allí donde proceda, a través de una evaluación, merecedora o no, de esos supuestos méritos que se le han de suponer a toda obra de arte.

–     Actualmente hay museos en quiebra y otros tantos han cerrado, las galerías de arte atraviesan un momento complicado. ¿Han quedado obsoletos?   
La sociedad, el mundo en general, está sometida a unas convulsiones que se reflejan en todas las parcelas y también en la cultura, se ha descompuesto el puzzle y habrá de recomponerse la imagen. Es una obviedad que el sistema de exhibición, promoción, divulgación y mercado de los artistas a través de galerías es absolutamente caduco teniendo sus antecedentes en los decimonónicos salones de otoño. Se han creado muchos museos y centros de arte, nada que objetar a ello, priorizando la llamada “cultura de la foto institucional” más que atendiendo a las necesidades programáticas y de contenido. Los grandes gurús del arte junto a las grandes ferias internacionales han ido imponiendo sistemas y estéticas asumidos por canales de difusión entre los que se encuentran estos centros, que a su vez, se han visto obligados a regenerar sus colecciones por imperativos de actualidad.
Esta cíclica renovación es aceptada también por galerías que ven así dinamizado el mercado ante la necesidad de renovación del mismo, algo que tiene que ver con la llamada “obsolescencia programada” en cuanto a estética. Todo esto, unido a la circunstancia de crisis por la que atravesamos, hace que sea un momento sumamente difícil y que cuando finalmente estemos situados unos y otros en la parrilla de salida, habremos de asumir el nuevo orden de todo lo anteriormente mencionado.

–     ¿Es el arte un artículo de lujo?
El arte, como la cultura en general, no debería ser un artículo de lujo, al menos en cuanto a posibilidad de acceder a ella, ahora bien, la llamada cultura global, no es más que una devaluación de la propia cultura. Desde mi punto de vista, la cultura es elitista y accedemos a ella a través de un acto de voluntad esperando encontrar en ella la delicada esencia de lo que sabemos y deseamos.

–     Dicen por ahí que es un artista imprescindible dentro del arte contemporáneo y un pintor, andaluz de adopción, clave para entender a las nuevas generaciones de pintores. ¿Hay algo de cierto en ello?
No tengo conciencia de que esto sea así y me sorprende que alguien lo pueda pensar. Como he comentado alguna vez: solo soy un modesto y pertinaz trabajador de esto que hemos dado en llamar actividad creativa e investigadora. Hace muchos años que tomé esta opción ya referida y desde entonces trabajo en paz conmigo mismo y desde estos postulados. Siempre he pasado tangencialmente por modas y modos, apartándome de las demandas estéticas del momento y tratando de aportar, en la medida de mis posibilidades, a la cultura de mi tiempo. He sido siempre consciente de mis limitaciones, esas que cíclicamente me devuelven al punto de partida reiniciando siempre el camino. En relación a mi actividad artística, no atiendo más allá de la pura apetencia o necesidad. Si acaso todo ello fuese un modesto ejemplo para alguien, estaría encantado.

–     Trabaja como profesor de pintura desde hace muchos años. ¿Qué les enseña a sus alumnos de Bellas Artes? ¿Qué cree que debe saber alguien con deseos de dedicarse al arte?
Fundamentalmente trato de hacerles ver la trascendencia de su trabajo y el compromiso que deben adquirir en primera instancia con ellos mismos y con la cultura de su tiempo. En el aula no se crean artistas y deben de ser conscientes de ello, es a ellos a quienes corresponde desde la libertad de su opción, establecer el grado de inmersión que sean capaces de desarrollar dentro de la soledad más absoluta para sin hipotecas, desarrollar el acto de libertad mayor posible: crear.

–     Sus fotografías capturan instantes eternos, escenas curiosas que llevan al espectador a redescubrir espacios comunes. ¿Cuál es la búsqueda creadora cuando se coloca detrás de la cámara? ¿Qué discurso se esconde tras el disparo?
Yo soy algo real en el grupúsculo social en que me desenvuelvo, todos aquellos con los que comparto, y comparten, también lo son. Nuestro entorno común emite constantes evidencias de que algo está sucediendo y esos mensajes que aparentemente nos hablan de equilibrio y armonía, en ocasiones por acomodo, no nos dejan percibir lo diferenciado. Nos corresponde, por tanto, estar alertas imponiéndonos la articulación de sistemas que configuren universos más o menos precisos o reconocibles, donde se armonicen la magia y el planteamiento, determinados por la capacidad que tengamos de aprehenderlo, servirnos de él y traducirlo.
En mis imágenes, no hay nada que no pueda percibir todo aquel que se muestre receptivo a lo externo. En mis fotografías, no me preocupa tanto la consecución de una imagen estéticamente reafinada de técnica sublime como la argumentación a nivel de discurso. Probablemente en ello esté la complicidad del espectador ante una situación posible.

–     Ha tenido una especial relación con la obra de Miguel Hernández, ¿Encuentra inspiración en la poesía a la hora de pintar? ¿Cuáles son sus musas actuales?
Miguel Hernández siempre fue “mi poeta”, me cabe la satisfacción de haber participado pintando un mural, en el primer homenaje que se le hizo en su Orihuela natal a comienzos de la Transición. Curiosamente viví mi infancia a un par de kilómetros del hospital donde estuvo internado Ramón Sijé. Dicho lo cual, no va en demérito de otros poetas amigos que además han escrito en mis catálogos como Antonio Gamoneda, Antonio Carvajal, María Caro, la relación ha sido correspondida y han dinamizado mi trabajo. No percibo otra musa que la Vida, y en ella esta tanto la nota musical, la emoción compartida, como la mirada cómplice.

–     Al final de un discurso en la Universidad de Granada pronunció una frase muy bonita. “…juro que la belleza no proporciona dulces sueños, sino el insomnio purísimo del hielo, la dura e indeclinable materia del relámpago…”. ¿Aún es así?
Ese texto es parte de un poema de mi amigo Antonio Gamoneda, a quien conocí en 1972 en León y comisarió mi exposición en la Diputación de esa ciudad. Y que me ha permitido descontextualizarlo y reproducirlo en el catálogo de mi exposición “Del vacío y los ecos”, y como colofón a mi discurso de ingreso en la Real Academia de BB.AA. de Granada. Creo que resume en gran medida mi pensamiento creativo.

–     ¿Podría anticipar algún nuevo proyecto?
Aparte de la itinerancia de las exposiciones actuales, maduro un proyecto cuyo título omito, donde trataré mi entorno más próximo, aquel que habito y creo, donde evidenciaré la huella (pintura y fotografía) de tiempos, emociones y espacio compartido.

Publicado en Arte de Galería 

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