“Un monstruo marítimo” se deja ver por Sevilla

Hay veces que lo cotidiano, rutinario se nos torna aburrido y hasta patético, hay días en los que una ventana abierta no significa nada. Es tanta la insatisfacción con la que lidiamos a diario que no nos importaría que “Un monstruo marítimo” saliese de la nada y se lo tragase todo. Manuel Garcés Blancart  (Córdoba, 1972) a través de su nueva muestra nos coloca delante de todas esas sensaciones por medio de imágenes a las que cualquier habitante de la urbe está domesticado, con sus rutinas del mismo cemento todos los días. La muestra se puede visitar en la galería Mecánica de Sevilla hasta el 1 de junio.

Obra de Manuel Garcés Blancart  en la galería Mecánica Las complejas fábricas, las naves industriales, las chimeneas, apenas se distinguen de los árboles que crecen como tuberías emergidas del suelo. Así es que en las piezas que expone Garcés Blancart no hay lugar a la interpretación de ningún detalle, más bien al encuentro con las trazadas anchas de sus pinceles y al lenguaje propio con el que indaga en cuestiones como la seguridad, el miedo, lo urbano y la desnaturalización del paisaje. “Un monstruo marítimo”, título de la exposición, podría ser cualquiera de nosotros apilados en fila dentro de una piscina olímpica, avocados a ser los mejores.

Los horizontes han sido intervenidos y transformados, el cielo luce aquello que los sibaritas llaman esmog, las nuevas vistas son aparcamientos de coches. La oscuridad es sinónimo de peligro. Lo más obtuso de la cuestión se encuentra en que las formas sobre las telas del artista cordobés aportan una visión apenas modificada por su elección de la perspectiva. Esos entornos grises representan a nuestros paisajes actuales, una proyección de nuestra cultura y sumisión social ante lo que de manera normalizada se consideran entornos habitables.

En una muestra de agudeza estética cubre todo el soporte de color y formas componiendo piezas de gran contraste y con una fuerza visual absoluta. De esta manera, se suceden trazos quebrados y cromatismo intenso que responden a un estilo propio acusado por un fuerte simbolismo que imprime en la tela o el papel en pequeño, mediano y gran formato. Para ello se sirve de acrílicos y técnica mixta, como ya lo hiciera en la obra que presentó en la colectiva “Se vende”, en abril de este año.

Manuel Garcés Blancart lleva a cabo su primera individual en 1998 y desde entonces se suceden en su trayectoria continuas exposiciones, premios y encargos para editoriales. En 2011 ilustra el poema Lavorare stanca (Trabajar cansa) de Cesare Pavese para la revista literaria La Manzana Poética, trabajo al que le siguen otros como la ilustración del libro Mar, el niño de agua de Ana Ramos.

Publicado en Arte de Galería

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